El domingo se celebraba en nuestra capital una de esas pruebas que es dificil encontrar en los alrededores de la ciudad “La transcandaia”, una carrera de montaña en toda regla. Y allí nos presentamos dos componentes del equipo Peñacorada: Servando y el que suscribe. No se si eramos los más valientes o los más locos (despues de haber corrido, más bien lo segundo).
Después de una semana soleada, la mañana amaneció con una pertinaz niebla que no despejaría en toda la mañana. Esta humedad ambiental dejo el circuito con mucho barro, haciendolo más duro aún.

Con muchas caras populares en la salida, a las 9.30 salimos zumbando cuesta abajo por detrás de los favoritos a la victoria. Las primeras bajadas ya me hacen presagiar lo que nos espera a lo largo de 16 km, mi inseguridad bajando por estas pendientes hace que vaya concentradisimo en el terreno para no irme al suelo. Ya en el 2º km y corredor que va delante de mí cae al torcerse el tobillo en una mala pisado, esto se pone mal, pienso. Pasados estos kms iniciales tan trepidantes con la gente volando por estos senderos nos dirigimos a la zona del portillin por caminos más llanos lo cual me relaja algo, pero rapidamente vuelven los descensos vertiginosos pisando barro. Y a partir de ahí enfilamos las primera pared hacia arriba, gracias a Dios, llevaba guantes gruesos por que se subía con las piernas y con las manos agarrandote donde pillabas (matorrales, cardos, piedras, al compañero de al lado etc.). Y como todo lo que se sube hay que bajarlo, pues ahora tocaba bajar hacia la zona más baja de la candamia para hacer un km y medio tranquilo por el estrecho sendero que viene del portillin, despues de este respiro otra vez para arriba en busca del km 6 donde tenemos un avituallamiento.

Después de tomar un pequeño sorbo de bebida isotónica nos disponemos a correr una de las partes más cómodas hasta llegar a una subida de escaleras que lleva a una fuente donde mis zapatillas patinaban como si llevara la suela lisa. Mas subidas y bajadas cortas nos llevan hacia el rio para enfilar el sendero que sube hasta el depósito del agua, yo a estas alturas me conformaba con no perder de vista a

¨Servando que iba como un tiro por delante, aunque con la niebla era dificil no perderle. Despues de llegar al deposito una larga subida hacia los pinos que bordean la carretera que lleva a la urbanización donde hay otro avituallamiento en el km12 pero aquí ya ni paramos por que si paras a estas alturas ya no recuperas. Otro largo descenso nos lleva de nuevo al deposito (en este tramo pierdo de vista una baliza y me desvio del camino, gracias al corredor que venia por detras que me avisa consigo meterme de nuevo en él. Despues de bajar alguna pendiente con el trasero procuro pensar en lo poco que nos queda y no desfallecer. La sorpresa iba a venir en el último km con la bajada de un cortafuegos que cortaba la respiración y la última subida a 300 metros de la meta donde algunos ofrecimos unas escenas dantescas, subiendo arrastras y como podiamos utilizando manos y dientes para subir.

Después de ponerme en pie como puedo enfilo la recta de meta con la sensación de haber corrido más contra el terreno que contra el crono o contra otros rivales. Pero satisfacción despues de un 19º puesto muy sufrido. Gran actuación de Servando con un 11º puesto que se ha destapado como un gran corredor de montaña.